Sobre mí

Verónica Marini Yoga

Nací en Argentina, estudié Derecho y trabajé durante años en la industria del seguro.

Viví en Estados Unidos y hace ya algún tiempo encontré mi hogar en España, donde el yoga cambió el rumbo de todo.

Llegué al yoga cuando más lo necesitaba. Mi mente era un torbellino, literalmente. Había perdido a mi padre en mes y medio, y en lugar de parar, acumulé más y más trabajo. La casa, mis niños, la familia, mi profesión… sostener todo. El estrés había llegado a límites que nunca antes había tocado. Mi cuerpo titilaba por todos lados.

Por las noches ponía música relajante para dormirme, pero mi cabeza ya organizaba el día siguiente. Me levantaba a las 5 de la mañana y lo primero que hacía al poner un pie en el suelo era abrir el portátil para no «perder tiempo». Ya no podía seguir así, pero tampoco podía parar.


Descubrí mi vía de escape

Decidí probar con el yoga. Lo conocía de cerca porque mi abuela lo practicó durante años, y también mi madre y mi hermana. Y encontré la puerta que me ayudó a reorganizar mi mente, a soltar una infinidad de cargas que yo misma me había creado.

Pasó el tiempo y decidí formarme como instructora. Comencé dando clases y fui descubriendo que no se trata solo de dar una clase. Es un espacio de escucha, de quitarse máscaras y armazones sin miedos, de encontrarse con uno mismo.

Practico Vinyasa y Power yoga, me gusta el dinamismo, los desafíos, la transformación mente-cuerpo.

Pero lo que más disfruto y satisfacción me da es ayudar a otros. Escuchar, sobre todo escuchar y comprender cuál es su búsqueda en el camino del yoga y acompañarles en ese sentido.



Si sientes que el yoga puede ser tu herramienta, me encantaría acompañarte. Sin importar tu nivel ni tu experiencia.